Los procedimientos médico-estéticos favorecen la salud

Los procedimientos médico-estéticos favorecen la salud

Por Mónica Lizarralde Lara, MD Febrero 5 de 2019

El concepto salud es muy subjetivo y su definición ha sido cuestionada y debatida a lo largo de la historia desde diversas disciplinas y perspectivas. Sin embargo, el consenso al que ha llegado la Organización Mundial de la Salud (OMS), describe a la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición, fue aceptada y adoptada por 61 representantes de distintos países miembros en 1946 en New York –como parte de la Constitución de principios de la OMS adoptados por la Conferencia Sanitaria Internacional-, siendo esta la definición más empleada y referenciada desde entonces.

A partir de la definición de la OMS, cobra todo el sentido afirmar que los procedimientos médico-estéticos y las cirugías plásticas hacen parte de una salud integral. Pese a que este tipo de procedimientos, en muchas ocasiones, no tratan puntualmente una enfermedad, sí tienen efectos en la salud al impactar su esfera emocional y social. Como lo asegura la doctora Silvia Rivera Largacha, profesora de la Universidad del Rosario y psicóloga con formación en psicoanálisis, estos procedimientos pueden tener efectos, en la mayoría de los casos, de manera positiva en la imagen personal. El mejoramiento de la apariencia física tiene efectos en la esfera social y emocional.

Al mejorar la imagen, algunas personas logran aumentar su autoestima y pueden lograr establecer mejores relaciones interpersonales, lo que repercute en el estado de salud integral. “Esos tratamientos deben ser considerados como procedimientos médicos que a pesar de no estar en algunos casos tratando una enfermedad orgánica, sí impactan el bienestar del paciente en su esfera social y emocional, pilares vitales de una buena la salud”. La doctora Rivera aseguró también que los tratamientos de cirugía estética o los procedimientos estéticos no deberían ser vistos sistemáticamente como un tema banal o como fruto de un capricho. Para muchas personas un procedimiento médico-estético hecho a buen momento, puede ayudar en un proceso psicológico para mantener o mejorar su salud mental.

Así mismo, el artículo, titulado De estética y salud publicado en el diario La Nación de Argentina, defiende esta tesis de salud integral en la cual los tratamientos médicos estéticos contribuyen al bienestar individual: “bienvenidos todos los tratamientos estéticos (seguros): la cirugía plástica, el by-pass, el balón intragástrico, la liposucción, el bótox, en fin, todos aquellos que –sin convertirse en obsesión, lo que sería patológico– contribuyan al bienestar individual de quien toma la decisión de realizárselo porque sabe que el resultado contribuirá a su salud y a su felicidad”.

También el Dr. José Antonio Flórez de la Universidad de Oviedo y autor del libro Inteligencia emocional en medicina estética: guía práctica, apoya la tesis de que el tratamiento de las cirugías plásticas y los procedimientos médico-estéticos no quirúrgicos van mucho más allá del embellecimiento. “Un número determinado de personas que acuden a las clínicas de Medicina Estética lo hacen para dar respuesta a una disfunción personal ante un conflicto personal, familiar o profesional”.

La investigación titulada La estética y la práctica profesional en salud, de la doctora Vilma García Franco de la Universidad de Ciencias de la Habana, Cuba va en esa misma línea argumentativa. En uno de sus apartes se afirma que las prácticas de estos procedimientos sí cambian realidades e influyen en todas las esferas de la vida humana. “Se observó que la tendencia hacia lo bello no constituye solamente una necesidad ideal, sino que se convierte en un medio para transformar la realidad a partir de un ideal estético concebido de antemano y condicionado histórica y socioculturalmente. La actitud estética y la búsqueda de la belleza influyen en todas las esferas de la vida humana, revelan una forma muy individual y propia de sentir y percibir los elementos de la realidad que tienen significación para el sujeto”.

El investigador Paul Ekman quien indicó en sus estudios que algunas expresiones y sus sentimientos correspondientes eran reconocidos por personas de todas las culturas siendo esas expresiones asociadas a "emociones básicas" de alegría, sorpresa, miedo, repulsión, tristeza y rabia, nos refuerza la teoría de que tratamientos médico-estéticos como la aplicación de la Toxina Botulínica, entre otros, cobran relevancia en el manejo integral de la salud. En innumerables ocasiones nos equivocamos al asociar expresiones faciales ya impresas en el rostro de una persona por la excesiva gesticulación a lo largo de años a las emociones básicas cuando no siempre corresponden con lo que el individuo realmente quiere expresar.

En ese sentido esas personas van a tener posiblemente afectaciones en su esfera emocional y social (perder oportunidades de trabajo, verse involucrado en problemas, perder relaciones, en fin) alterando su salud. Lo anterior hace que estos procedimientos, catalogados frívolamente como de “embellecimiento” cobren gran importancia para la salud emocional y social de un paciente que quiera llevar una vida saludable de acuerdo con la definición de salud de la OMS.

Teniendo en cuenta la mirada integral del concepto salud es posible considerar que el Gobierno, con su nueva Ley de Financiamiento -que entró en vigencia desde el primero de enero de 2019- en la que grava con el impuesto sobre las ventas (IVA) los procedimientos médicos y quirúrgicos estéticos al contemplarlos como procedimientos de embellecimiento, está ignorando que la salud integra la posibilidad que tiene una persona de buscar una armonía biopsicosocial que la conlleve a una interacción dinámica con el medio en el que vive y en donde su imagen hace parte integral de su salud.

Sin el ánimo de sugerir -nunca ha sido la intención- que el Gobierno es quien debería asumir este tipo de procedimientos y respetando todas las opiniones diversas frente al asunto, considero que es muy importante que se profundice en el debate y se evalúen los efectos de encasillar las cirugías estéticas y los procedimientos médico estéticos como simples temas cosméticos y de embellecimiento. Vale la pena abrir la discusión, entre muchos factores, porque Colombia es el séptimo país del mundo, según el último informe internacional de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), donde se realizan más cirugías plásticas y procedimientos médico-estéticos no quirúrgicos, no solo en pacientes de altos recursos económicos sino a todo nivel y medidas como estas dificulta la accesibilidad a este tipo de tratamientos médicos.

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